19 Jul Desbloquea tus Duelos: Encuentra la Llave para Sanar y Avanzar
¿Sientes que hay un antes y un después en tu vida tras una pérdida o la muerte de un ser querido?
Un duelo bloqueado se archiva en nuestro cerebro en la carpeta de:
“TEMAS PENDIENTES POR RESOLVER”.
La energía psíquica bloqueada, las emociones densas que no han sido procesadas, que se han reprimido, tienden a manifestarse a través de síntomas físicos, psíquicos, emocionales, conductuales y espirituales. Es lo que se llama en psicología CONVERSIÓN. La conversión es un mecanismo defensivo, que transforma lo reprimido en un síntoma.
Aquí me gusta acordarme del principio de la conservación de la energía: “La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma”.
Intentar saltarse fases en el proceso del duelo, no querer sentir las emociones, reprimirlas, hace que la energía se derive hacia otros síntomas.
“HACER UN DUELO
NO ES OLVIDARLO POR COMPLETO”.
Por lo tanto, un duelo bloqueado puede manifestarse de muchas formas:
- Con síntomas físicos: cálculos biliares por la represión de la rabia en esta fase del duelo; problemas respiratorios (asma, bronquitis, afonía) por represión de la tristeza,…
- Síntomas psicológicos y emocionales: depresión, tristeza persistente.
- Conductuales: hiperactividad para no sentir el dolor; incapacidad de llegar puntual (si algún miembro del clan se murió por llegar pronto).
- Abortos en el árbol familiar; mujer que murió dando a luz (hay mensaje de peligro si se queda embarazada);…
- Desórdenes amorosos: por ejemplo, en el caso del gemelo perdido.
DUELO REAL O SIMBÓLICO
El duelo real tiene que ver con la pérdida física, por fallecimiento real.
En el duelo simbólico se activa el sentimiento de pérdida, pero no es una pérdida física, no hay una muerte implicada. Puede producirse por la pérdida de una pareja, amistades, de un trabajo, una la juventud, la pérdida de salud o movilidad tras un accidente o enfermedad, al irse de la residencia natal, etcétera.
OTROS DUELOS QUE SE MANIFIESTAN A NIVEL INCONSCIENTE
Cuando se trabaja en terapia a un nivel profundo, con el inconsciente, aparecen emociones, bloqueos o frenos que tienen su origen en pérdidas ocurridas en el transgeneracional (vidas pasadas) o en etapas del proyecto sentido (periodo que comprende desde antes del embarazo, la gestación y hasta los 3 años de la criatura).
He aquí algunos ejemplos ya descritos por diversos autores:
- Síndrome del Yaciente (Dr. Salomon Sellam): Se manifiesta en el paciente por sensación de “no vivir su propia vida”, falta de placer, tristeza, etc. El paciente trae memorias de ese antepasado, como si cargase con un mensaje de reparación. Y viene generalmente de un duelo que no pudo elaborarse de forma adecuada en el pasado, en el clan familiar (aborto, muerte inesperada,…).
- Gemelo perdido o solitario (Peter Bourquin). Se da en un embarazo múltiple, cuando uno de los embriones no llega a término y es reabsorbido, a veces sin dejar señales. El gemelo solitario puede presentar sentimientos de soledad profunda y persistente, pensamientos recurrentes sobre la muerte, tendencia a la duplicidad (comprar dos cosas iguales, tener dos trabajos, dos casas,…), problemas en las relaciones (por búsqueda incesante del gemelo, necesidad de relaciones de mucha conexión y dependencia), conductas curiosas (comer por dos, dejar los platos inacabados, necesidad de emparejar calcetines), etcétera.
- Pérdidas ocurridas durante el proyecto sentido e infancia (falso yaciente): el bebé capta las emociones de la madre o la familia y absorbe esta información. Hay que tener en cuenta que el bebé está en fusión con las figuras de apego y si ellos sienten tristeza, el bebé también.
FASES DEL DUELO
Tradicionalmente se toma de referencia las fases del duelo descritas por Elizabeth Kübler-Ross, obligatorias y necesarias para que un duelo quede resuelto. Sus 5 fases son: negación, regateo, rabia, comprensión y aceptación.
“UN DUELO NO RESUELTO
BLOQUEA LA VITALIDAD,
LA ALEGRIA POR VIVIR”
Voy a incorporar aquí las 9 fases descritas por Salomon Sellam: shock, negación, regateo, rabia, tristeza, explicación, comprensión, Integración, soltar/aceptación/perdón y reinversión.
En su libro “El yaciente II: ¡Vida bloqueada! ¿Duelo bloqueado?” describe síntomas y patologías físicas encontradas en sus pacientes a consecuencia de un duelo bloqueado y también síntomas comportamentales, teniendo en cuenta estas fases:
- BLOQUEO EN LA FASE DE NEGACIÓN DE LA REALIDAD. El sujeto se comporta como si la persona fallecida no se hubiera ido definitivamente: habla con el difunto, le pide consejos, siente su presencia,…
- BLOQUEO AL REGATEO. Suele desembocar con regularidad en un discurso interior con Dios.
- BLOQUEO EN LA FASE DE CÓLERA. Es más frecuente. Habitual en duelos simbólicos por separación o divorcio. Aparecen sentimientos de injusticia y de rencor. Aparece una cólera por todo y contra todo. Se observa a menudo un cambio en el carácter con la aparición de una irritabilidad anormal, susceptibilidad e irascibilidad. En ocasiones puede aparecer una excesiva preocupación y tensión y ataques repentinos.
- BLOQUEO EN LA FASE DE TRISTEZA. Es el más frecuente. Los síntomas son numerosos: tristeza, dejadez en el vestir, falta de ánimo, problemas de memoria, fatiga, somatizaciones (nudo en la garganta o plexo solar, dolencias digestivas o cardiorespiratorias,…).
- BLOQUEO EN LA EXPLICACIÓN. La persona está constantemente buscando explicaciones, exigiéndolas por y para todo, pero nada le satisface.
- BLOQUEO EN LA COMPRENSIÓN. Se parece al anterior. La persona necesita comprender todo, pero tiene dificultades, como si se hubiera creado una barrera que le impide que la información se integre.
- BLOQUEO EN LA INTEGRACIÓN. La persona no puede experimentar emociones liberadoras, de relajación.
- BLOQUEO EN LA ACEPTACIÓN / SOLTAR / PERDÓN. La injusticia ocupa el centro de su vida. Están enganchados en intentar que esa injusticia se repare, de una forma u otra.
- BLOQUEO EN LA REINVERSIÓN. La vida no retoma su curso normal: no rehace su vida, no puede retomar su trabajo, aparece una depresión de larga duración, etc. A veces, puede haber un sentimiento de culpa que no permite retomar el control de su vida.
¿POR QÚE SE BLOQUEA UN DUELO?
Generalmente un duelo no llega a concluir porque la persona se siente desbordada en sus propios umbrales psíquicos de tolerancia.
El uso de fármacos para no sentir, así mismo, puede bloquear la realización de un correcto duelo. La medicación puede aliviar el sufrimiento, pero no reemplaza en ningún caso el trabajo emocional y la elaboración del duelo.
Otros factores que pueden impedir que las personas transiten por todas las etapas del duelo:
- falta de apoyo social y/o recursos,
- negación persistente, por rechazar la pérdida y evitar las emociones durante más tiempo del deseado,
- miedo a dejar ir, olvidar a la persona fallecida, porque se sienten culpables si la olvidan. Creen que si olvidan, le traicionan,
- Sentimientos de culpa, hay remordimiento por no haber estado, no haber hecho o dicho tal o cual cosa,
- Evitación consciente o inconsciente del dolor,
- Tener una fuerte dependencia emocional o basar la valía personal siendo “la pareja de”, “el padre o madre de”,…
- Querer estar bien “antes de tiempo”, por unas expectativas poco realistas, etc.
CUÁNDO ACUDIR A TERAPIA PARA TRABAJAR UN DUELO
Es difícil definir quién y cuándo necesita ayuda para superar un duelo. Cada persona es un mundo y deberá valorarlo en función de su propia vivencia subjetiva.
Podría responder a las siguientes preguntas:
- ¿Cómo de intenso es el dolor, la rabia, la tristeza, la culpa que sientes por la pérdida?
- ¿Hay persistencia de estas emociones, a pesar de haber pasado mucho tiempo?
- ¿Cuánto de desbordad@ te sientes con respecto a esta pérdida?
- ¿Hay algún síntoma físico o emocional que se ha desarrollado tras la pérdida?
- ¿Sientes que se te quedaron cosas por expresar, por decirle a la persona fallecida?
- ¿Sientes que hay un antes y un después en tu vida tras esta pérdida?
Y como recomendación, siempre estar atentos a las muertes que se han producido de forma inesperada o no tocaban o son injustificables:
- Duelo perinatal: abortos o muertes de bebés. Socialmente aún se tiende a minimizar estas pérdidas, a quitarles importancia (“eres joven, “ya te quedarás de nuevo embarazada”,…), incluso en ocasiones se viven en secreto, no se verbalizan y se viven en soledad, pero tienen un impacto fuerte a tener presente.
- Muertes inesperadas: por accidente, asesinato, enfermedades fulminantes, suicidio,…
- Muerte de hij@s (estamos más preparados para que mueran nuestros padres y abuel@s, pero no hij@s o niet@s).
- Muerte de mascotas. Se tiende a pensar que no podemos experimentar sentimientos tan dolorosos por la muerte de un animal y, en ocasiones, se reprime la tristeza o se vive en soledad.
POR QUÉ QILIMBIC ES TAN EFICAZ EN EL TRABAJO DEL DUELO
Habitualmente, cuando no hay conexión con acontecimientos del pasado, trabajar un duelo lleva entre 3 y 4 sesiones. Se trata de volver a conectar con la experiencia, con la pérdida, conectar con las emociones que vivimos en ese momento y liberarlas con la ayuda de TÉCNICAS AVANZADAS DE LIBERACIÓN EMOCIONAL (reprocesamiento cerebral y tapping).
Para nuestro inconsciente, da igual que eso ocurriera hace tiempo, tiene la capacidad de experimentarlo de nuevo en el presente con la misma intensidad, como si fuera real.
En los duelos reales, cuando un ser querido ha fallecido, se hace un trabajo en posiciones (colocar a la persona delante a nivel simbólico) y se le da la oportunidad de hablar con ella, expresarle lo que en su momento no se pudo decir y cerrar temas pendientes.
A pesar de que conectar con la tristeza y el dolor no siempre es agradable y tenemos resistencias, merece la pena hacerlo. Es un regalo volver a vivir desde el amor, integrar al ser real o simbólico perdido, recuperar la vitalidad y las ganas de vivir de nuevo.
